Esa noche sólo quería cerrar los ojos y despertar en un sueño profundo, navegar a la deriva por las aguas turbulentas de mi deseo, amarrar mis cabos en el puerto de tu vientre, zambullirme en las arenas blancas de tu isla y transitar lentamente por tus orillas, muy lentamente. Quería adentrarme en tu selva poco a poco, percibir la brisa de tu respiración rozando mis sentidos, olfatear tu rastro y seguirlo, sin detenerme, poco a poco. Quería entonces arañar tu hierba fresca, exprimirla y embriagarme con su elixir hasta perder mi insano juicio, dejarme llevar únicamente por mis instintos más básicos, sin detenerme; desafiando a tu maleza impenetrable, como una bestia salvaje en la carrera hacia su presa, sin detenerme; rasgándome con las agujas filosas de tus cactus y enredándome entre las lianas de mi pasión carnívora. Eso quería. Esa noche cerré los ojos. Y desperté en tu trampa. © 2008 FABIANA FV
Comentarios
Besitos
Eso es lo que yo deseo.
Un abrazo enorme.